Estimados lectores, Diciembre es un buen mes para darle una vuelta a la casa, y “liberarse” de tantas y tantas cosas que se acumulan con el paso de los años. Y un buen modo de hacerlo es donándolas a instituciones que darán buena cuenta de ellas. El mejor ejemplo son los juguetes. En estas fechas, ya sea por Papá Noél o Reyes Magos, los más pequeños de la casa recibirán nuevos muñecos, juegos, puzzles, cuentos… Y adaptados a su edad. Los juguetes de años anteriores se van amontonando en las habitaciones sin ser ya disfrutados cuando muchos de ellos estarán en perfecto estado para que otros niños con menos recursos puedan divertirse. Es cierto que las instituciones como Cruz Roja o que realizan campañas bajo el lema “ningún niño sin juguete”, recalcan que todo aquello que se done esté en perfecto estado, tal y como te gustaría que lo recibiese tu propio hijo. Y por supuesto, también piden que se done algún juguete nuevo, pues también tienen derecho a recibirlo. Otra opción para donar juguetes son los centros hospitalarios donde existen salas de juego para niños ingresados; instituciones de acogida de familias con escasos recursos; centros acogida de menores…. En todos estos lugares, los juguetes se disfrutan un montón y son una gran ayuda para normalizar la vida de muchos niños y niñas que se encuentran en situaciones difíciles. La ropa y el calzado es otro bien preciado en las donaciones. Pero igual que los juguetes, deben estar en buen estado. Muchas familias se ven en la necesidad de acudir, por ejemplo, a Cáritas, para abastecerse de todo tipo de ropa y calzado, e incluso de mantas y sacos de dormir muy útiles en los fríos días del invierno. Son elementos que, en muchos hogares, quedan almacenados en los armarios cuando los hijos crecen o incluso dejan el hogar familiar. En ocasiones ni nos acordamos de que existen hasta que revolviendo armarios para hacer más espacio o encontrar algo “perdido”, nos topamos con ello…. Y hay mucha gente que puede hacer muy buen uso de ello. Cabe mencionar la labor solidaria que muchos restaurantes realizan por navidad en los últimos años, abriendo sus puertas y cediendo sus recursos y su tiempo altruistamente, para que familias empobrecidas por la crisis puedan tener una comida o cena especial en estos días. Son sólo pequeños pero grandes ejemplos de recursos y atenciones que a todos nos gustaría recibir si estuviésemos en una situación precaria. Y mucho más si se tienen niños pequeños, a los que la ilusión de la Navidad no les debería faltar jamás. Por ello, contribuir del modo que sea al bienestar, a la ilusión y a la sonrisa de otras personas es el mejor regalo, que sin duda, podemos ofrecer. Feliz Navidad, queridos lectores!