Estimados lectores, Noviembre es un mes solidario y reivindicativo… así lo ha dispuesto el calendario internacional de la ONU al establecer de forma regular la celebración de “días internacionales”, sobre problemas que atañen a la humanidad entera. Su finalidad: erradicarlos concienciando de su existencia; de sus implicaciones negativas en cualquier entorno y sociedad; de su temible alcance -pues nadie está exento de haberlos sufrido o llegar a sufrirlos en algún momento de su vida-; y de la responsabilidad que todos y cada uno de nosotros tenemos para que se sigan propagando con nuestra actitud pasiva, o para erradicarlos mediante el conocimiento de su existencia, su denuncia pública y la implicación de cada uno de nosotros para motivar el cambio que lleve a su fin. Aunque esta implicación comience de forma personal, necesariamente tiene que sumarse a la de otras personas de nuestro entorno más cercando empezando por el núcleo social más próximo e íntimo: el propio hogar. Así, podrá “contagiarse” a otros ámbitos como el colegio y centro de trabajo, parques infantiles, instituciones públicas y privadas… creando una marea global de cambios positivos. Y aunque todos y cada uno de los días internacionales tienen su importancia y merecen nuestra consideración, los más trascendentales en España porque su cambio está al alcance de nuestras manos son los que se celebran el 14, Día Mundial de la Diabetes; el 15, Día mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico; el 16, Día Internacional para la Tolerancia; el 20, Día Universal del Niño y el 25, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Pasar a la acción, no implica necesariamente acudir a las manifestaciones y cambiarse la foto de perfil en las redes sociales que, por supuesto, son dos buenas formas de dar ejemplo y hacer saber que apoyamos una buena causa… Implica informarnos sobre los problemas en vez de anularlos en nuestras conciencias para poder así plantearnos cambios positivos en nuestro estilo de vida que conlleven asimismo cambios en nuestro entorno. Pero, sobre todo, implica educar a los más pequeños en valores importantes como el respeto y la tolerancia hacia los demás. Este es el primer paso para cualquier cambio, porque en la infancia está el porvenir de la humanidad… no lo duden, queridos lectores.